Estoy muy triste porque traicioné a mi mejor amiga, era muy buena conmigo. Me contaba su problema, que se peleaba con su marido, que no se entendían más; que había solo problemas en la casa, que hace 3 años dejaron de tener relación sexual, que la maltrataba.
Aparte de eso, me contó que conoció a otro hombre, que estaba enamorada, que ya tenía algo con él hasta que ya le quería mucho a su amante porque le trataba bien, solo que era casado con 3 hijos.
Resultó que el amante era mi amigo. Él también empezó a contarme todos sus problemas, me decía que le quería a mi amiga, pero tenía miedo de andar públicamente con ella. Bueno, así pasó el tiempo y después le conocí al marido de mi amiga. Era un señor rubio, serio, llegué a tener vergüenza de él y dejé de frecuentar la casa de mi amiga, que era mi vecina. Yo alquilaba un departamento con su hermana y una vez me pidió prestado mi celular, había sido habló con su cuñado y él guardó mi número. Él llamó a preguntar por su cuñada en varias oportunidades, pero había sido quería escuchar nomás mi voz.
Otra vez mi amiga me invitó a una fiesta familiar y el marido estaba ahí, no podía bailar de él, me andaba detrás. Me decía “yo te quiero, yo te amo a vos”. Yo le contaba todo a mi amiga, le dije: “Tu marido anda detrás mío”. Ella me decía, “no le hagas caso, está borracho nomás”.
Desde ese día, él ya no me dejó más en paz, me invitaba para salir a cenar y yo le contaba a mi compañera de trabajo y ella me decía: Salí sí que con él. Dudaba porque no quería fallar con mi amiga.
Cuando iba a su casa, ella me dejaba con su marido sola, hasta que acepté la salida y él me contaba su problema. La historia estaba cantada, dijo que no le quería más a mi amiga. Unos meses después ya sentía algo por el señor, todo el mundo se daba cuenta que yo tenía algo con él. Un día le pregunté a mi amiga qué haría si una amiga suya saliera con su marido, y ella respondió: Me haría un favor.
Había sido mi amiga estaba planeando que yo me enganche con su marido para que ella pueda tener libertad de andar con su amante, por eso nos dejaba mucho tiempo a solas y yo no sabía nada.
Le conté a mi amigo (el amante de mi amiga) lo que estaba pasando y se comprometió en hablar con ella, yo temía que se enojara conmigo. Horas más tarde, mi amiga me mandó el siguiente mensaje: “¿En serio que ya tenés relación sexual con mi marido?”. Lo primero que hice fue llamarle a mi amigo, le pregunté qué pasó y me pidió que hablara con ella. Me fui y me cantó las cuarenta, me dijo que ella no esperaba que yo llegase hasta ese punto, pensó que yo iba a salir nomás con su marido y que después le iba a dejar. Tras esa conversación, ella a todo el mundo le contó que yo le traicioné. Al final, me quedé con el señor que ahora tiene 49 años, es muy celoso, hace 5 años que estamos juntos y hasta hoy día la culpa no me deja. ¿Qué puedo hacer?
“El marido estaba ahí, no podía bailar de él, me andaba detrás. Yo le contaba todo a mi amiga, ella me decía, no le hagas caso, está borracho nomás”.
REMIGIA, DE ASUNCIÓN, 26 AÑOSRESPUESTA: Hay sentimientos de culpa que nos motivan a pedir disculpas cuando fallamos y desaparecen, es una emoción sana y necesaria para la convivencia. Las personalidades “psicópatas o antisociales” son las que nunca experimentan culpa por los actos o daños causados. Pero cuando esos sentimientos persisten a pesar del tiempo y de que ya se intentó reparar el mal, hay que hacer algo para sacudirse de ellos. Si no, siempre estarán conspirando contra tu felicidad; al no tomar decisiones oportunas o dejar de disfrutar el momento presente, aseguras un bajón permanente, el famoso “no me hallo”.
Si hay posibilidad de aclarar las cosas con tu amiga, si crees que eso te hará sentir mejor, hacelo; de lo contrario, olvidá todo y seguí con tu vida sin penas por un pasado que ya no se puede cambiar. Talvez necesites elaborar un poco más con tu pareja el sentido de la relación, afianzar el vínculo y dejar de verlo como el “ex” de tu amiga, sino como el hombre que hoy día es “tu” compañero de vida.